Estuve leyendo uno de los libros que saqué ayer de la Biblioteca Central de la universidad. Se trata sobre la comida normal y festiva de los limeños del siglo XIX, pero en realidad hace una reseña de historia y alimentación a partir de la era virreynal. Incluye no solo qué alimentos se consumían y qué preparaciones, sino hasta la vestimenta y costumbres de la época. Muy interesante. Pero hoy ya me tocó una parte amarga: La guerra del Pacífico.
En verdad puede resultar doloroso tocar ese tipo de memorias. Me pregunto si es realmente necesario que permanezca, en el recuerdo de un pueblo, un conjunto de sucesos trágicos de tal magnitud. A veces me gustaría ignorarlos, pero están ahí. Pienso que la educación peruana nos ha empujado a esto. Una de mis maestras en la escuela nos narraba con rencor lo que sucedió. A partir de entonces, se desarrolló en mi alguna especie de masoquismo que me pedía más datos y detalles. Más razones para odiar. Era un impulso instintivo.
Mi lado racional, hoy, me pide que sea objetiva y que supere el trauma genético. Me pregunto si es posible. La herida está abierta. Hay que fijarse la cantidad de grupos antichilenos que hay en el hi5. Y sé muy bien que es mutuo. Además del “poco cariño”, un estudio, si no me equivoco de Unicef, no hace mucho dio como resultado que la mayoría de niños chilenos consideraban “inferiores” a los peruanos. ¿Justificable? quizás, si tomamos en cuenta que “el orgullo de haber vencido”, los puede haber llevado a inflar un poquito la historia y bueno, cualquiera que gana una guerra se siente bien, así que ni modo.
A lo que voy es lo siguiente: Necesitamos liberarnos del estigma de “pueblo vencido”, porque nos tiene atados al suelo, acostumbrados a no esperar más de la cuenta, a no elevar la cabeza y buscar algo más arriba, a tolerar el abuso y la prepotencia, a sentarnos y vivir nuestro propio mundo con indiferencia respecto al resto.
Creo que en la escuela debería mostrarse la historia desde otra perspectiva. Algo más esperanzador. No sé. Que nos impulse a luchar por más. Siempre me viene a la cabeza esa frasesita “Go for it”, o If you want it, go and get it”. Creo que iban algo así. Ese tipo de pensamientos me inspiran hace unos meses…
Es lógico que nos quede el complejo de vencidos. Pero es exactamente eso lo que me preocupa. Desde que nos conquistaron estamos experimentando aquello. Es más, los mismos Incas sometían a otros pueblos a la fuerza, en caso de que aquellos no aceptaran unirse al imperio por las buenas. Entonces va desde mucho más atrás. Siempre vencidos.
Esto es muy negativo para nuestra sociedad. Y no es el único problema que debemos afrontar. Nos queda la intolerancia intercultural, que es una de nuestras más serias dificultades. Y me temo que esto va a terminar en algo similar a lo que hace poco sucedió en Bolivia. Nos vamos a fragmentar. Pero ese ya es otro tema. En fin.
¡Qué difícil es ser peruanos!
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Saludos
Efectivamente, es un sentimiento que existe, lo curioso es que brota desde perú y sólo nos perjudica a nosotros, los chilenos tienen más olvidada aquella guerra que nosotros, tienen conflictos más actuales en los cuales centrar las iras tontas y supérfluas causadas por los conceptos de los Intereses de Estado y sus fronteras. El recelo que están levantando contra los peruanos viene más bien dado por la inmigración, y son recelos nunca justificables. Ese sentimiento de vencidos conviene mucho a los distintos gobiernos que han pasado por nuestra historia, somos mucho más controlables si nos consideramos perdedores.
Nos toca no promover el sentimiento de vencedores ni aceptar el de vencidos, sino superar la antinomia que producen ambas pocisiones por una en que nos importe la consecución de un estado de Libertad e igualdad entre todos, y para ello, primero debemos creernos que podemos conseguirlo.
Hasta luego