Yuquita frita experience

Recién hace unas semanas probé por primera vez las populares yuquitas fritas, esas de carretilla que encontramos en muchas esquinas de Lima.

Cuando era niña una amiga del barrio llegó a mi casa con una bolsita de papel marron engrasado y masticaba unas frituras que se veían provocativas. ¿Qué estás comiendo?, pregunté. “Yuquitas”, contestó. Luego fui donde mi mamá a pedirle cincuenta céntimos para comprarme también. Como diría Kevin Arnold, y entonces sucedió:

Con qué aceite las prepararán, no sabes si se ha lavado las manos o qué cosa ha agarrado antes, no se come cualquier cosa en la calle… etc.

Desde entonces me quedé con eso en la cabeza y así nomás no compraba comida de carretilla. Nunca probé las yuquitas benditas. Yo misma sentía algo de asco pensando en el aceite quemado de todo el día o las bolsitas en las que se venden. El olor no me animaba mucho, aunque se veían provocativas.

Pero hace unas semanas, camino al paradero encontré una carretilla en la esquina y me animé a probar. Ya había estado pensándolo, estaba entre uno de mis planes de evitar cualquier tipo de represión siempre que no hiciera daño a terceros. En este caso creo que si alguien salía herido solo, sería yo así que pagué mis S/.0.70 (ya subió el precio) y di la primera mordida.

Como la mayoría de cosas saladas que pruebo, me gustaron las yuquitas. Desde entonces las como con cierta frecuencia y las disfruto bastante. Aún no me he enfermado, aunque leí una advertencia sobre el amoniaco que usan al prepararlas. ¿Cómo es eso? A ver si alguien me explica.

Así como aprendí a comerlas también me gustaría aprender a prepararlas y ya he visto algunas recetas en internet. También me he quedado observando cómo las fríen y parece más sencillo que freir picarones así que tal vez me salgan bien.

Acá hay un video ilustrativo del proceso de fritura y envasado, en medio de la calle, por una carretillera.

Qué ricas son.

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Comentarios

Lastima que en algunos establecimientos de manjares peruanos no se animen a preparar estas yuquitas que tanto antojan, y es porque tiene que ser hecho y consumido en el momento. Esto aseguraría una mayor higiene en su elaboración.
Tuve la oportunidad de observar a un “yuquero” desde que llegó a su punto de venta (yo estaba dentro de mi carro y estacionado por algún tiempo observando). Vi que acomodó la carretilla, cogió piedras y trabó las llantas, abrió la puerta sucia, retiró una banca que traía sobre la mesa (esa donde después estiró y cortó la masa) le paso un trapo casi negro a la mesa con -imagino- miles de rayaduras por los cortes que realizan con un cuchillo, que deben de albergar millones de bacterias. Encendió su fuego, sacó la masa que ya traía elaborada en una fuente despostillada y empezó a estirar, cortar, freir y vender estas famosas yucas sin haberse lavado para nada las manos. Con la misma cobraba y amasaba. Observé que los que le compraban eran colectiveros y taxistas que pasaban por esa esquina. Hasta gente que iban en “combis” hacían pedido a la ventana. Algunos transeúntes se detenían por unos segundos a comprarle el producto y seguían su marcha. De rato en rato el “yuquero” se pasaba la mano por la frente para secarse el sudor debido al calor que despide esas cocinas llamadas Primus. Bueno, a estas alturas del relato ya es ocioso mencionar que la mesa que utilizan es imposible que pueda mantenerse higiénica porque esas carretillas las guardan en cualquier depósito, el aceite no puede estar en buenas condiciones debido a que las yucas se fríen en abundante aceite y estas personas no van a desechar el aceite sobrante y quemado que ya sabemos es altamente cancerígeno.
En suma, hay muchos factores por los cuales la gente rechaza el consumir estas yuquitas que no se consiguen en ninguna parte salvo en las carretillas callejeras. Ahora te puedes dar cuenta porque las mamas previenen a sus hijos ante esta amenaza a su salud.
Toda una pena que no hayan lugares donde se pueda consumir con garantía tantos manjares limeños tradicionales como el emoliente, la mazamorra, las bombitas, la torreja, el turrón de miel, la melcocha, la cocada, el maní confitado, etc. etc. etc.

Asi es esos yuqueros si que ganan bien poniendo en riesgo la salud de la gente.

Ya saben no lo inviten a su casa porque ha de estar observándolo todo (es broma). Si un par de veces he comido las yuquitas como única alternativa al hambre, en momentos precisos. Las otras veces me desanimaba su aceitosa preparación pero que diantres, son ricas.

Lo que no mata, engorda. Además ya uno se va dando cuenta en donde las pueden preparar decentemente limpias. Y a ver si le damos yuquitas recontra grasosas y condimentadas con harto smog a cierto bailarin pilluelo, ¿que dices morena?.

Saludos.

Pense que era el unico que habia sido ‘condicionado’ de esa manera por su familia y jamas habia probado alguna delicia limenha que todos los demas disfrutaban (aunque mi caso era mas extremo y creo que nuca tuve ‘calle’). Mi historia fue con los ‘marcianos’ (la primera vez que me comi uno fue a los 17 anhos en una pichanga con otros cachimbos de San Marcos).

Las yuquitas son de ley cada vez que vuelvo a Lima. Definitivamente son lo mas antihigienico del mundo (siento que me meto veneno al cuerpo), pero despues de disfrutarlas trato de comer sano para ‘balancear’ y de sudar toda esa grasa. Que cosa tan rica… generalmente le pido al taxista X de turno que pare y me compro dos bolsas.

Chevere volver por aqui despues de tiempo, Morena. Mi ultima vez fue para tu nota con el tio Sanguito (habra un patron ahi?… me refiero a mi glotoneria…)

Besos desde Texas…

J

Jaja! en realidad sí ando muy interesada en los temas gastronómicos y culturales :P

Si puedo fumar un puchito y beber hasta dormirme— ¡comerme unas yuquitas de carretilla no es nada! Uno más a mi «to do list»

Esto es justamente el lugar en el que un blogger jamas podría caer, este tipo de artículos generalmente dejan al lector con la sensación de que su escritora está necesitada de ideas o simplemente no tenía nada que hacer. Pero vamos, ese tiempo libre puedes emplearlo en algo más útil como estudiar sobre el amoniaco, o aprender a preparar yuquitas.

esta chevere tratar de todos los temas, acaso miles de gentes no comen yuquitas todos los dias,es un tema de interes nacional.
no solo voy a estar preocupandome de politica, ademas era un tema siempre me intereso. La maravillosa comida peruana.

Que bonito ha quedado tu blog, felicidades. ¿Como lo haz conseguido?.

Las yuquitas son ricas :D

Galeano, al que no le guste que no lea.

Eduardo: escogí una plantilla gratuita de las q encuentras googleando :)

chevere… muy buen blog

Las yuquitas siempre han sido mis predilectas, pero el día de hoy me sucedió algo alucinante.

Venía de vuelta a casa y paré a comprar mis yuquitas al paso y cuando las estaba comiendo sentía el sabor y el olor a amoníaco horrible, sentí que algo grave estaba sucediendo conmigo como si fuera yo una bomba atómica o algo así, paré el carro y todo olía fuertísimo como si fuera acido muriático y me dije un atentado. Pero esto sucedía cada vez que comía las yuquitas.

Por suerte atine a botarlas por la ventana de inmediato sentí que iban a explotar o algo así, de pronto todo se acabó el olor, el sabor, raro muy raro.

La verdad soy un poquito comelona y si no hubiera sido tan fuerte el evento me las hubiera comido igual. Pero felizmente atine a soltarlas con mucho dolor claro.

Ahora lo pensaré antes de comprar , parece que el sol malogra algo por ahí..especulo claro.

Saludos.

Buenazas…
Les agarré gusto tarde, pero son buenazas

Carmela, dónde compraste tus yuquitas para no comprar allí?

Esther, son buenazas pero nada saludables, yo ya las estoy dejando.

Bueno,
Primero hay q decir que las cosas que venden en la calle son preparadas para gente con estómago y defensas de acero, y conocedores, no se trata de comprarle al primer ambulante que veas, cuidado.
Existe una flora bacteriana normal y antígenos tolerables por cada persona, conforme su estado nutricional e inmunitario.
Dicho esto quiero decir que las yuquitas fritas, como muchos otros platos preparados en cualquier cocina gourmet, no son para todos, menos para los que se criaron en una burbuja, mismo personaje de Bolt (la peli).

Los que pueden comerse las yuquitas, a cuenta y riesgo, provecho, mis respetos.

Una vez probé las yuquitas fritas que venden frente a la PUCP. Malazas, la verdad. Siempre le tuve miedo a esas cosas pero una chica con la que salía me animó con toda la sabiduría criolla del mundo. Luego, claro, ella tampoco pudo terminarlas.

yo AMO las yuquitas, me han acompañado toda mi vida pre y universitaria

a ver quien prepara yuquitas para celebrar un aniversario mas de los lectores de blogs.

Perdón ante todo, pero las únicas yucas que no me caerían mal serían las de una mujer.

es cierto ue nuestras yuquitas fritas no tienen comparacion como toda nuestra sabroza omida peruana, pero tambien es verdad que se debe tener conciencia y preparar un buen producto que respete la salud de nuestra gente y de los tuistas que nos visitan para conocer de nuestras costumbres
y probar nuestra comidas, seria bueno que las autoridades competentes inicien un trabejo de concientisar a las personas que laboran en estos negocios, esta bien trabajar peo respetando la salud de quienes le dan el medio de vida para sustentar y ganar el dinero que les ayuda a vivir.
son los consumidores quienes les da el sustento dia a dia
mas responsabilidad y respeto al consumidor.
gracias ada

unas buenas yuquitas deben costar mas, por una china que se puede esperar.
los yuqueros deben tener carnet de sanidad, seguro de jubilacion, y por lo tanto las yuquitas no deben costar menos de dos soles la porcion.
el problema es que se vende barato para que los mas misios lo compren, y siempre ellos son la poblacion mas vulnerable.

LO PEOR DE LOS BLOGS:

Hacen que cualquier taradito se alucine periodista.
Son el premio consuelo de los columnistas frustrados a los que ningún periódico daría una columna ni por joder.
Se escriben única y exclusivamente para poder insultar a otros bloggers y a sus allegados.
Los leen únicamente los bloggers insultados y sus allegados para tener a quién responderle un triste insulto, (y existir).
Tratan, casi siempre, sobre qué cositas hizo el blogger hoy, con quién se encontró, qué película vio, qué sabor de helado comió y otras huevadas por el estilo.
Son el gran festival de la piratería: todo el mundo los rellena tijereteando lo que otros escriben.
Los escriben presuntos próceres que pontifican sobre absolutamente todos los temas del barrio, del mundo y de la vida pese a que, casi siempre, carecen de barrio, de mundo y de vida.
Hay un huevo de gente (huevera) que desperdicia en ellos el tiempo precioso que podría emplear leyendo un buen libro.
Hay otro huevo de gente (más huevera) que los lee solo para no morirse del aburrimiento en sus tristísimos empleos de oficina.
Y hay, por último, otro rehuevo de gente (aún más huevera) que tiene, encima, el cuajo de cobrar un sueldo por sentarse ocho horas –tristísimamente- frente a una computadora a rascárselas con una mano mientras con la otra….actualizan su blog.

Fuente: http://www.betoortiz.com

que paso aqui faltan dos articulos, sobre baile.

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