La música criolla no muere ni seguirá muriendo

Alguna vez oí esa frase y aún me sigo preguntando si de veras se perderá algún día por completo la “música criolla” o se convertirá en un género solo ejecutado por estudiosos y ya no por el pueblo.

La tradiciones culturales se preservan al ser practicadas rutinariamente, al formar parte importante de nuestras vidas, al ser necesarias. La música criolla hace algunas décadas solía aprenderse en el barrio, eran los jóvenes quienes la compartían, enseñándose unos a otros a tocar la guitarra o el cajón. Es necesario que existan quienes la ejecutan y obviamente también quienes la disfrutan para que siga viva.

Era frecuente la existencia de “centros musicales” y asociaciones de músicos que hasta contaban con su propio local. Aún existen algunas como el “Centro Musical Breña“, al que pertenecían mis tíos, donde aprendieron y compartieron tanto material como intelectualmente.

Mi familia elaboró varias recopilaciones de valses, pues se percataron de que a través del tiempo, estos se habían perdido y ya nadie los sabía. Ellos los habían aprendido escuchando a los más viejos, pero no existían grabaciones de estos y querían evitar que se extingan. Muchas veces eran temas de letras complicadas y difíciles de recordar, con términos en desuso.

En algún momento empezó a estar menos de moda entre los jóvenes la música criolla. Probablemente a raíz de la aparición de nuevos géneros, tanto por efecto de la migración hacia Lima que trajo nuevas tradiciones musicales y la difusión de artistas internacionales. Todos los niños aprenden a cantar algo de chicos, pero los padres o maestros dejaron de enseñarles a cantar valses, marineras o polkas y empezaron a enseñarles otro tipo de música.

Probablemente ya no se escuchaban discos o radios criollas a la hora del almuerzo. Los chicos ya no aprendían a tocar y cantar valsecitos de amor o decepción en el parque con sus amigos, sino más bien el moderno y atractivo rock&roll.  Las chicas empezaron a bailar más a-go-gó y menos marineras.

La marinera en todas sus variedades es un ejemplo de cómo una tradición se puede institucionalizar. Ya casi nadie se atreve a bailarla si no ha pasado por una academia antes. La marinera ahora se reserva para espectáculos y concursos, ya no se aprende en la pista de baile ni en la sala de la casa. Ya no te la enseña tu mamá ni la ves bailar a tus tías.

Hay quienes responsabilizan a los mismos criollos de la paulatina extinción de su tradición, al parecer el purismo y resistencia a la evolución de su música la habría vuelto poco atractiva para la juventud. Pero Eva Ayllón, por ejemplo, ha pegado en un público de menor edad utilizando instrumentos más contemporáneos que los básicos de antaño. No es verdad que no se la haya dejado evolucionar.

Mi familia es jaranera, la generación de mis padres aún conserva el gusto por lo criollo y algo he aprendido yo en ese ambiente, pero no es la 5ta parte de todo lo que ellos saben. En mi generación también hay músicos y en las reuniones familiares se juntan papás, hijos y nietos a tocar, cantar y bailar, pero con el tiempo se siguen perdiendo más canciones y se “jaranea” con menos frecuencia.

A veces me pregunto si cuando tenga 50 años seguiremos practicando estas costumbres, sin saber la letra de los valses o cómo usar los instrumentos para que suenen criollos. Tal vez solo recordaremos los más modernos y desgastados por los artistas que quedan. La única manera de que no muera la música criolla es que aún exista gente que la aprecie, la disfrute y además la enseñe a otros, como hacemos en mi familia, pero parece que eso ya no se estila.

Ahora la gente cree que el criollismo se resume en “Alma, corazón y vida” o “Propiedad privada”. Hay muchísimos temas de letras increíbles y superiores a esos. No puedo evitar sentir algo de pena porque todo eso se pierda, pero supongo que no lo extrañarán quienes no los llegaron a conocer.

En este primer video canta mi prima Kiara (13) acompañada por su papá Felix en la guitarra la polka “Delia“.


Kiara cantando Delia (polka) from dmorena on Vimeo.

En este video cantan “Pescadorita” mi mamá y mi tío Félix (contrabajo), acompaña mi hermano Cesar (24) en el piano, mis tíos Arturo y Felix papá en la guitarra, junto con el maestro Gwendor Salgado.


Vals Pescadorita from dmorena on Vimeo.

Tags Blogalaxia: Musica criolla, Peru, Vals Pescadorita, Delia.

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Comentarios

Morena!!

Es una lastima que la musica criolla no tenga la difusion que deba tener actalmente… Una lastima, realmente.

Ahora, pasando a otro punto: Aunque yo no soy fanatico de la musica criolla debo decir que tu prima, tu tio y tu mama cantan muy bien, felicidades.

Gracias poke :)

Mientras haya gente que difunda y enseñe a sus hijos y entorno familiar la música peruana esta no ha de fallecer. Escucho siempre que dicen que se está muriendo, eso es un cuento de muchos años que le conviene a la penetración ideológica en el país.
Sobre tu post hay que agregar que aunque Felix es un músico del Jazz principalmente, no olvida sus raíces.
Realmente ha sido todo un placer ver 4 generaciones tocando música peruana. Faltaría agregar la presencia de Don Alfredo Fernández, fundador del Centro Social Cultural Breña, testigo de las correrías criollas en la calle General Varela de Breña.
Fue una tarde para el recuerdo este encuentro familiar.

no se extinguira como los dinosaurios, y la razon es sencilla ahora existe youtube, alli estaran los videos criollos, lo que pasa en los viejitos criollos y los no tanto, no usan la teconogia adecuadamente, en cambio los reguetoneros si que la emplean bien.
hace poco en youtube encontre videos de musica peruana increibles, que no le interesa pasar muy seguido a la television.
Cuando la television sea interactiva adios musica mal hecha, la gente elegira lo bueno, y se olvidara de lo inutil.

Creo que la música criolla no se perderá en el olvido, es como el canto del soldado peruano, alegre, optimista, enamorado de sus mujeres peruanitas.

En fin, los medios de comunicación tienen la palabra, son ellos quienes imponen las modas, los gustos en la gente.

Diana, tienes una bella familia y un hogar acogedor, se siente el calor de tu familia.

Te mando un gran saludo.

César Ignacio.

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