Agosto uno

Antes que acabe este día, tengo algunas cosas que recordar y guardar.

roller-abuelaEl primero de agosto es una fecha emotiva. Cumpleaños de varias amistades, en especial de uno de los mejores y más divertidos amigos que he tenido, tendría que ser una fecha para celebrar (y lo es), pero como la vida siempre busca su balance, no todo puede ser festejo y la emoción se vuelve lágrima.

Agosto de por sí es especial porque en el esquema académico de este país, da inicio a la segunda mitad del año. Y así programados, de alguna manera es nuestra segunda oportunidad para cumplir con las metas trazadas al empezarlo, así que te pone sobre aviso, te apura, ya no falta tanto y hay que hacerlo todo.

El mundo sigue y ya van cada vez más años de nuevos aprendizajes, de conocer nuevas personas, de momentos muy felices, de haber crecido y avanzado en muchos aspectos. También de haberme equivocado y de haber sufrido, haberme decepcionado al punto de sentir pena por mi misma, de lo triste que puede haber sido encontrarme en esa situación. En especial porque en agosto perdí a dos personas tan importantes.

Despertar y darte cuenta que es verdad y llorar, eso pasa la primera mañana siguiente. También estar tan agotada, tan cansada de llorar que solo cierras los ojos tratando de descansar y aún así ellos no dejan de botar nuevas lágrimas, que caen del rostro y quién sabe a dónde van. Hasta que te sientes lo suficientemente mejor como para no pensar en eso el 100% del día. Cuando ya eres capaz de distraerte con otras cosas.

Increíblemente ha seguido amaneciendo para mi, ¿qué habré hecho para merecer un día más? y aunque muchas veces no lo he deseado, me he alistado y he salido nuevamente a cumplir mis deberes, a ocupar mi lugar en el universo y a hacer que las cosas sigan pasando, a veces con más, otras con menos vehemencia.

Han habido días en que me he preguntado cuánto impacto yo en el mundo en que vivo y cómo sería mi mundo sin mi. ¿Cuál es el sentido de estar aquí? nosotros los que quedamos en la tierra. Aún debe haber algo que queda por hacer, que nos retiene y nos obliga a vivir, a despertar otra vez y a movernos hacia adelante, en el peor de los casos por inercia, porque el resto de gente nos arrastra o incluso a retroceder por fuerza propia o ajena. El punto es que al estar vivos cada día nos seguimos moviendo en alguna dirección.

Ayer me compré patines. Yo no aprendí a patinar de niña, tuve unos patines en línea que me regaló mi primo Augusto, que en paz descanse, habían sido de él pero me quedaban muy grandes. Mamá nunca quiso que patinara porque no quería que me rompa algún hueso así que no sé patinar. Pero es algo que tenía pendiente y finalmente me los compré. Todavía no estoy segura si fue buena o mala idea.

Todos los días suceden cosas. Hay que enfrentar problemas de diversos tamaños, algunos pueden ser tan inesperados y sorprendentes que cuestionan todo tu camino, tus decisiones previas. Pero a pesar de todo tenemos mucha suerte. Cada día, cada bocado, los abrazos, las personas que felizmente también están aquí a tu lado y las que estuvieron y dejaron recuerdos, son un regalo aún estando lejos y con todo eso que hemos recibido, con todas esas cosas que no sabemos que están allí, también tenemos que hacer algo.

Aunque a veces hubiera querido rendirme, porque me he sentido tan triste que quizá hubiera sido mejor quedarme así tirada para siempre hasta morir, mi suerte era seguir viva y estar tan saludable que la depresión no me duraba lo suficiente para quedarme tirada otro minuto.

Pero ayer me sentí tan frustrada, fuera de lugar y confundida. Lo que debía ser divertido tal vez me llevaría al psicólogo. Tal vez me tomo la vida muy en serio, pero me molestó tanto tener que aprender a patinar recién. Y cómo es que he terminado la universidad o enfrentado situaciones complicadas y he salido bien librada, pero estando en patines me sentía tan vulnerable y poco capaz. Tenía tanto miedo que luego de dar una vuelta a la manzana sin alejar mis manos de las paredes, me senté y me rendí.

Y aunque no me caí, tan poca confianza en mi misma me llevó a casa de vuelta. Mejor intentarlo otro día o buscar algún instructor, mientras tanto guardar los patines.

Aún no sé qué va a pasar, si aprenderé a patinar, si perderé el miedo, si finalmente pasará lo que tanto temo, caeré al suelo de la peor manera o de alguna divertida. Ya me he caído simbólicamente hablando, tal vez es que si me caigo de verdad le perderé el miedo a caer o decidiré no patinar nunca más. Solo lo sabré poniéndome los patines otra vez. O decidiendo no volverlos a usar, pero no creo que eso pase.

Así que la vida parece que es así. Cada cierto tiempo te regala otra cosa que aprender, que llega a ti a través de tus propias decisiones, sumadas a la realidad y el resto del mundo que convive contigo y afecta tu destino. Y aunque sientes miedo y no sabes qué es lo que viene, si te vas a caer o no, igual vuelve a amanecer, igual tendrás que subirte a los patines de nuevo, igual tendrás que enfrentar lo que sea que venga. Tal vez aprendas a patinar en un día o tal vez te demores varios años, tal vez nunca aprendas, en realidad no importa.

Parece que importa el cada día, el momento en que vivimos y lo que hacemos para conseguir lo que queremos. Si llegamos o no, es algo que tal vez no conozcamos. A algunos que tenían planes igual que nosotros, que tampoco lo tenían todo bajo control pero estaban intentando, se les acabó el tiempo aquí.

Creo entonces que es mejor haber empezado y haber dado aunque sea esa vuelta a la manzana. Y haber seguido despertando e intentando nuevos días, nuevas cosas. Abrazando y besando a las personas incorrectas. Habiendo lastimado y pedido perdón, habiendo trabajado mucho y habiendo sido floja también.

Quiero que el resto de mi vida, si la tuviera, recuerde tomarme un momento para respirar y disfrutar del color del cielo, del sabor de la sopita de pollo con verduras o del calor de la frazada y el resto del tiempo, seguir moviéndome, con o sin patines, sin importar mucho hacia donde.

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Comentarios

hay tanto por descubrir, que hay seguir adelante,todo es bueno,pero no ilusionarse, con cualquiera.
la gente comun,esta mas perdida que uno.

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