La historia de la inventorta

Más fácil será contarles mi propia historia aquí, porque estoy desde el 2007 y conozco muchas anécdotas y datos que les podría interesar.

Cuando era practicante en otra empresa, Javier Albarracín ya me conocía por mi blog de blogspot, nos habíamos visto en algunas reuniones de blogueros y hasta había visitado mi casa junto con Bruno Kámiche, José Planas y Raffo Mantilla.  Entonces me ofreció ser editora de su red de blogs. Inicialmente no me pareció interesante pero 6 meses después volvió a hacer la oferta y acepté.  Así empecé a editar blogs desde mi casa, con la supervisión remota de Bruno Novella, quien lideraba en ese entonces ese negocio. Habían diversas blogueras y blogueros de varios países. Fue positivo para mi poder trabajar desde la universidad o desde casa algún tiempo.

Los de rojo eran parte del equipo Perublogs
Ese día conocí a todos. Los de rojo eran el equipo Perublogs, entre ellos Bruno Kámiche, Javier Albarracín, Rafael Mantilla y José Planas. Además aparecen otros ex Inventarte como Cesar Soplín y Gerardo Rodríguez.

Por aquel entonces Inventarte  recién se instituía como empresa y aparte de la red de blogs se producía el programa de TV por internet Telúrica, que empezó grabándose en la casa de Javier y Terumi y cuyo webmaster era Cesar Soplín (el que nos dio el curso de arquitectura de la información). Luego se mudó Inventarte a la residencial San Felipe,  funcionando en un departamento muy amplio que según Javier era donde había vivido él de niño. En esa época yo aún trabajaba desde casa y solo asistía a cobrar o a colaborar en algunas actividades como los primeros blogday o chismear las grabaciones y ediciones de Telúrica. Para esa época es que se mandaron a hacer los tachos de luces que vemos a veces abandonados en la cocina. Recuerdo que el día del terremoto que destruyó Pisco, yo estaba camino a Inventarte para grabar unas entrevistas del BlogDay.

Ese día en el 2008 se celebraron 2 cumpleaños con tortazo
Ese día en el 2008 se celebraron 2 cumpleaños (Bruno y Andrea)  con tortazo

Tiempo después, ya en el 2008 Inventarte se mudó a Barranco, a la casa Eguren, un lugar muy bonito y amplio que nos acogió por al menos 2 años. Fueron épocas muy buenas en las que Perublogs y Blogalaxia reinaban en tráfico, las tardes las teníamos libres para jugar wii o ver películas. Por las noches los viernes eran de Pisco Sour. Tiempos que no volverán. Fue esa también la época en que se cultivaron amistades que entonces eran blogueros y aficionados a las redes sociales, hoy la mayoría se desempeña en algún tema relacionado al social media, tienen sus propias empresas o son líderes en lo que hacen.

En esa época se hacían nuevos programas como Impagable de Carlos Wertheman y Utero TV de Ocram. Recuerdo que ese proyecto me entusiasmaba porque en ese entonces estudiaba periodismo. Fue así que Marco Sifuentes estuvo trabajando con nosotros un tiempo e incluso tuvo varios asistentes apoyándolo. Pero pronto surgieron nuevas necesidades y cambios en la empresa y fue necesario incursionar en el desarrollo web. Así empezamos a hacer blogs y webs. Una de las primeras fue GET, que tal vez algunos todavía recuerden. Pero era un poco desgastante trasladarnos todos los días hasta Barranco, además de que era bastante peligroso salir de noche de allí. Yo colaboré activamente en la búsqueda de un nuevo local para Inventarte y fue así como llegamos a la casa de Magdalena.

Inventarte en el 2008, el mango y Terumi no estaban ese día.
Inventarte en el 2008, el mango y Terumi no estaban ese día.

Confieso que el jardín y la parrilla fueron mis partes favoritas, además de la cercanía a mi casa. Creo que Terumi y el mango estaban en USA y al volver fuimos todos a ver la casa y finalmente terminamos mudándonos allí. Al tiempo de mudarnos se metieron ladornes y se llevaron muchas computadoras, cámaras de video, el wii, la tv, etc. Pero seguimos avanzando, incursionamos en redes sociales, apps, sacamos Crazy Combi, continuamos con los blogdays que trajeron consigo el concurso 20 Blogs Peruanos. Y hemos seguido avanzando con diversos escenarios. Actualmente contamos con un nuevo desarrollo propio que es Quántico y que es un desafío y una motivación para mi. Es difícil entender cómo alguien de mi carácter, impaciente y estresado pueda permanecer tanto tiempo en un mismo lugar. Pero he tenido a mi cargo diversos proyectos y equipos que me han permitido sentir que estaba haciendo algo nuevo siempre.

Fin de año 2012 en Pachacámac
Fin de año 2012 en Pachacámac

El Inventarte del 2014 es bastante diferente al del 2007 y yo misma me siento diferente. En esta experiencia he conocido mucha gente y ha sido una experiencia bastante simpática. Espero que todos sepan divertirse aquí igual que yo. Esto es lo que les podría decir. Gracias por leer :)

 Trivia:

Responde alguna de las preguntas y gana un chupetín colorado:

¿Quién es el gordito de azul con lentes oscuros al lado derecho de la última foto del post? (Responder en el mural)

¿Quién es el papá más viejo de Inventarte? (Responder en el mural)

¿Cuál es el nombre y apellido de la chica de polo blanco de tiritas que sale sentada en la foto grupal del 2008? (Responder en el mural)

 

Hasta mañana papá Arturo

Los rizos de viruta rebalsaban el contenedor y yo era feliz estrujando cada uno hasta que me arañaba o clavaba una astilla en el dedo. Mi abuelo Arturo, luego de jubilarse dedicó sus años a la madera y tenía un pequeño taller en el último piso de la casa. Yo crecí cerca de su mesa de trabajo y vienen a mi mente tantos recuerdos como el aroma del barniz,  su galonera de thinner o sus armarios de herramientas perfectamente ordenados.  

Mi papá Arturo fue hijo de un aprista peruano y una chilena, tuvo una infancia difícil porque fue separado de sus padres de pequeño por efectos de la persecución política, pero luego se reunieron nuevamente. Él no habló mucho sobre ello. Se casó con mi abuelita y tuvo 6 hijos y 17 nietos por los que trabajó hasta que tuvo fuerzas y con quienes compartió todo lo que tenía hasta el final.

Arturo Ríos MalbránEl recuerdo más lejano que tengo con él es el de esta foto y creo recordar que me dijo que me pare derechita mientras yo jugaba a hacer sonar el vaso plástico, tenía 2 años. En esa misma época él me cargaba en sus brazos y me balanceaba como un columpio al ras del suelo, lo que era para mi divertidísimo pero aún no sabía cómo pedir que lo vuelva a hacer. Siempre me decía al verme “Dianita María”, igual que a mi mamá “Anita María”.

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Semblanza para Emilia

Siempre que quiero escribir un relato utilizo una técnica que consiste en empezar por lo que más me emociona o llama mi atención de todo lo que quiero contar, sin embargo esta vez, tratándose de mi abuelita, es muy difícil escoger así que empezaré por el principio.

Emilia Fernández Mendoza de Ríos

María Emilia Terencia Fernández Mendoza nació un 10 de abril de 1933 en la calle General Varela de Breña, hija de María Aurora de la Cruz Mendoza Samamé y Víctor José Fernández Márquez. Ha sido la séptima de 9 hermanos y quienes la conocieron de niña la describen como inocente, muy alegre y un poquito picona.

Perdió a su mamá a temprana edad, por lo que junto a sus hermanas aprendió muy pronto el arte de la cocina. Con su mama, Melchora Castillo, aprendió la técnica de los tamales y con el tiempo desarrolló ese gusto que la distingue, porque todo aquel que la conoce tiene una anécdota sobre una comida o postre que ella ha compartido alguna vez. A través de la cocina, mi abuelita engríe, protege y ama.

Muy jovencita, a los 14 años conoció al que sería su esposo, Arturo y algunos años después se casaron para formar juntos la familia Ríos Fernández que crió 6 hijos: Arturo, Ana, Luis que en paz descanse, Enrique, Raúl y Nelly.

Años después, habiendo crecido todos ellos, cada uno fue formando su propia familia y teniendo hijos e hijas, de las cuales yo fui la primera nieta mujer. He tenido la suerte de pasar mucho tiempo cerca de ella especialmente en la infancia y son muchos los recuerdos que tengo, pero quisiera compartir algunos para mostrarles quién ha sido mi abuelita desde la perspectiva de su primera nieta.

El primer recuerdo gráfico que tengo de ella es el de una mujer bastante cachetona y gordita, a la que visitábamos y nos visitaba con frecuencia. Si ella venía a vernos a la casa, mis hermanos y yo suplicábamos porque se quedara a dormir y si íbamos nosotros a visitarla, llorábamos insistiendo por quedarnos a dormir en su casa. Aunque era muy pequeña, recuerdo que la pasábamos muy bien con ella porque era muy juguetona y engreidora, nos cocinaba cosas ricas y siempre había algún plan divertido con ella.

Mi prima Adita Ríos y tantos otros primos no me dejan mentir, con ella aprendimos a jugar cartas. Nos enseñó casino aún cuando no sabíamos sumar y restar, pero el juego que más disfrutábamos era el apestoso y creo que todos heredamos de ella la piconería. Además tenía un tablero de damas, cuyas fichas fabricó mi abuelito Arturo en madera y también nos enseñó a jugarlo a muchos de sus nietos desde muy chicos.

Recuerdo como travesura que un día sacó una botella de pisco del esquinero y me hizo una señal para que no haga bulla y no se entere mi abuelito. Por primera vez supe lo que era la “guinda”, pues había dejado macerando unas cuantas guindas dentro de la botella de pisco. Me sirvió un poquito en la tapita y me explicó que era bueno tomarlo en invierno para calentarse. Yo tendría 7 años y sentí que había descubierto algo muy importante para la vida.

Mi mamá mila, como siempre le he llamado, me ayudaba a hacer las tareas. Gracias a ella me aprendí muy bien los números romanos en segundo grado. Además me ayudaba con las planas cuando me cansaba, imitando mi letra para que la profesora ni mi mamá se dieran cuenta. Cuando me tocaba hacer planas de numeraciones, me decía “tú escribe hasta el 50 y yo te escribo hasta llegar al 100” . Con ella aprendí las principales oraciones cristianas como El Credo y el Yo confieso. Durante un año me acompañó por las mañanas al colegio y me compraba alguna golosina antes de entrar. Nuestros favoritos eran el chocolate golpe, las pasas borrachas o las frunas.

También recuerdo que por el año 92 sufrió de una pleuresía y se puso muy delgadita y débil. Así como esa vez, han habido diversos momentos en los que su salud se ha visto afectada, por ejemplo cuando se fracturó la cadera o cuando ha estado delicada del corazón, sin embargo de todas estas ocasiones en que nos hizo pasar sustos, se ha recuperado pronto, sorprendiendo a todos con su terquedad de hacer las cosas a su modo, de pararse a cocinar y atender a los suyos otra vez o como me comentaba mi primo Marco Ríos, de bailar salsa post hospitalaria con sus nietos y sobrinos.

Fiel televidente de innumerables telenovelas, también disfruta mucho de los partidos de fútbol. La he visto ser hincha de la U y de la Alianza, muchas veces se apiada del que está perdiendo y le hace barra.

Mi abuelita es una persona muy simple y sencilla, no necesita de mucho para divertirse y su vida siempre ha sido compartir con los demás, aún perjudicándose ella y haciéndonos renegar. Siempre atenta y hospitalaria, te ofrece algo de comer y beber si pasas por su casa. Seguro muchos de ustedes han probado su rico pastel de acelga, un kekito, mermelada de membrillo, tamales, ceviche, escabeche, etc.

Algo que siempre me sorprendió de ella es lo mucho que valora a cada uno de sus hermanos, la mayoría de ellos ya descansando en el cielo. Siempre tuvo palabras cariñosas y alegres para referirse a ellos y cuando decía “mis hermanos” sonaba a imperativo, como si los abrazara y defendiera con la voz. Cuando me quejé con ella de alguno de mis propios hermanos su argumento era contundente: “pero es tu hermano”.

Aunque no todo es miel, mi mamá mila también tiene su genio y agárrese el que la haga renegar. Cuando me llamaba la atención me decía con ojos de loca “Dianita María!…”. Pero la verdad es que al rato se le pasaba y todo normal.

De más joven era bastante noctámbula y para dormir escuchábamos el rosario en radio María o algún cassette de valses o boleros. Creo que de ella he heredado el gusto por remolonear un poco en la mañana y levantarme tarde, sin embargo cuando había algo que hacer como ir al colegio, durmiendo 10 minutitos más y todo se las arreglaba para que llegáramos a tiempo.

Otra cosa que nunca me olvidaré es que le encantaba jugar carnavales. A veces estaba lavando la ropa y me salpicaba un poco de agua diciendo ¡carnavales! o volvía del mercado con unos globos especiales, super grandes y me decía con voz de cómplice: “estos globos son colombianos”.

Son tantas las anécdotas que tengo de mi abuelita que podría nunca acabar de contarles, pero con lo que les he dicho hasta ahora creo que queda claro que ha sido una persona muy dedicada a su familia, en especial a los más pequeños, que ha amado a cada uno con esmero en cada comida, que uno de sus valores más fuertes y arraigados es el compartir con los demás, que su alegría y buen humor siempre prevalecen, aún después que se pica y que su día a día gira siempre en torno a los demás, porque es una persona que tal vez sin proponérselo se ha dedicado a servir a todos.

Y seguramente cada uno de ustedes puede decir muchas otras buenas cosas sobre ella. Yo estoy muy orgullosa y agradecida de los lindos momentos que hemos vivido, de todos los aprendizajes de infancia y de su trabajo por nuestra familia, pues todo lo bueno que yo o mi generación de primos, hijos de los Ríos Fernández podamos construir en nuestras vidas es precedido por las bases puestas en nuestros padres por ella junto a mi abuelito.

Entonces me queda darte las gracias querida Mamá Mila, en nombre mío y de nuestra familia, aquí en presencia de todos, por todo tu esfuerzo y preocupación día a día. Gracias por enseñarnos que lo más importante es la familia, por enseñarnos la felicidad de compartir, por sembrar la alegría en nuestro corazón y por seguir junto a nosotros, los que hemos tenido el lujo de disfrutarte en estos primeros 80 años. Que Dios te bendiga con muchos más años de salud y felicidad.

Diana Zorrilla Ríos
6 de abril de 2013

Sao Paulo 2012

Tal vez porque salía de un momento difícil en mi vida, Sao Paulo fue para mi todo lo fantástico que es, pero multiplicado por 10.

Me gusta viajar y he tratado de hacerlo al menos una vez al año desde hace algún tiempo, ya sea dentro o fuera del país. En el 2012 parecía que no iba a hacerlo pero salió este viaje de improviso por motivos de trabajo a fines de noviembre y con esto el año cerró genial.

Sao Paulo

En primer lugar, puedo decir que estuve muy a gusto con la energía de la ciudad, es algo que tal vez no todo el mundo es capaz de percibir, pero sí, la gente de hecho es más feliz que en otros países y no se equivocan los que dicen que hay mejor calidad de vida, aunque claro, la vida es bien cara.

Algo que no puedo negar me hizo sentir bien es no pasar desapercibida. Debe ser que aquí en Lima soy una mujer muy típica o una más. Allá disfruté siendo observada con deseo y escuchando algunas frases divertidas, nada agresivas, excepto una de un borracho en un bar que no voy a repetir. Dicen que los brasileños son mucho más directos y lanzas, no les falta razón. Eso sí, no sé hasta qué punto sea tolerable esto en el día a día para alguien de una cultura más conservadora. Pero digamos que para una semana estuvo bien.

Sao Paulo

Comí bastante diverso dentro de lo que se podía, restaurantes de comida al peso, oriental, carne a diestra y siniestra, applebee’s paulista, comida típica brasilera, pizza, algo de chatarrita y cosas de supermercado. Creo que todo me gustó, recuerdo los resturant Viena por todos lados y la pizza buenaza del Camelo así como todo lo que probamos en Brasil a gosto.

El motivo del viaje fue asistir a un curso de redes sociales, estuvo bien pero el profesor tenía un tono de voz que daba sueño. A esa parte del viaje le podría llamar “verguenza”, porque eso sentía de no poder evitar cabecear. Fue terrible. Lo que sí estuvo bueno fue las visitas a Vivo , Google y Maquina das noticias, conocimos gente interesante y escuchamos cómo otros hacen el trabajo que nosotros hacemos en Lima, fue bacán, aprendimos.

 Sao Paulo

Un capítulo aparte son los paulistas, en especial los oficinistas. Da gusto verlos cuidar su apariencia y preocuparse por los detalles. Y además es lindo ver que no son algunos sino la mayoría. Los que desfilan por Begonias, perdonen la sinceridad, son chancay de a 10.

El portugués me encanta. Y pasados los días logré comunicarme satisfactoriamente, aún sin poseer mucho vocabulario, para las cosas básicas como pedir la comida o hacer algunas compras. Y he decidido que estudiaré portugués apenas pueda, es divertido y sin duda la llave para comprender una cultura que me conquistó.

Sao Paulo

En una de nuestras salidas nocturnas pude escuchar pagode en vivo, fue emocionante, realmente es muy agradable. He intentado encontrar algo como lo que escuché esa noche en youtube pero todavía no lo consigo. No es el pagode comercial que más parece axe y pasan en la radio, era otra cosa celestial que te conmueve y te hace sentir feliz.

Uno de los  lugares más lindos que vimos fue el Parque ibirapuera, que luego nos enteramos fue diseñado por Oscar Niemeyer, quien falleció justo durante nuestra estadía en SP. El parque es hermoso, enorme y perfecto para hacer ejercicio, llevar la bici, los patines, el skate o simplemente caminar. Sea cual sea el método que elijas, acabarás exhausto. Es un bosquecito bello. Sobre Niemeyer, sabía de él por una biografía que vi en el cable y quería llegar a Brasil para conocer su obra. Me queda pendiente Brasilia en todo caso, que fue diseñada por este maestro.

Ibirapuera Sao Paulo

El metro es genial, realmente puedes usarlo para ir a muchos lugares y es económico, no tan barato como en BsAs pero igual es barato y rápido. Lo malo es que en Sao Paulo hay muchísima gente y en horas puntas, tanto el metro como los buses y las autopistas en general son el infierno. Nunca había visto tal tráfico. Y en vías tan grandes, cualquiera diría que no deberían embotellarse, pero sí.

Sao Paulo

Conocer SP fue como darle una primera mordida a Brasil. Fue una mordida deliciosa y que deja con ganas de más, por eso, aunque tengo ganas por volver, también me queda mucha curiosidad por llegar a Rio, Florianópolis y otros lugares que me han recomendado. Será cuestión de paciencia hasta que me toque continuar la vida por allá.

 

Agosto uno

Antes que acabe este día, tengo algunas cosas que recordar y guardar.

roller-abuelaEl primero de agosto es una fecha emotiva. Cumpleaños de varias amistades, en especial de uno de los mejores y más divertidos amigos que he tenido, tendría que ser una fecha para celebrar (y lo es), pero como la vida siempre busca su balance, no todo puede ser festejo y la emoción se vuelve lágrima.

Agosto de por sí es especial porque en el esquema académico de este país, da inicio a la segunda mitad del año. Y así programados, de alguna manera es nuestra segunda oportunidad para cumplir con las metas trazadas al empezarlo, así que te pone sobre aviso, te apura, ya no falta tanto y hay que hacerlo todo.

El mundo sigue y ya van cada vez más años de nuevos aprendizajes, de conocer nuevas personas, de momentos muy felices, de haber crecido y avanzado en muchos aspectos. También de haberme equivocado y de haber sufrido, haberme decepcionado al punto de sentir pena por mi misma, de lo triste que puede haber sido encontrarme en esa situación. En especial porque en agosto perdí a dos personas tan importantes.

Despertar y darte cuenta que es verdad y llorar, eso pasa la primera mañana siguiente. También estar tan agotada, tan cansada de llorar que solo cierras los ojos tratando de descansar y aún así ellos no dejan de botar nuevas lágrimas, que caen del rostro y quién sabe a dónde van. Hasta que te sientes lo suficientemente mejor como para no pensar en eso el 100% del día. Cuando ya eres capaz de distraerte con otras cosas.

Increíblemente ha seguido amaneciendo para mi, ¿qué habré hecho para merecer un día más? y aunque muchas veces no lo he deseado, me he alistado y he salido nuevamente a cumplir mis deberes, a ocupar mi lugar en el universo y a hacer que las cosas sigan pasando, a veces con más, otras con menos vehemencia.

Han habido días en que me he preguntado cuánto impacto yo en el mundo en que vivo y cómo sería mi mundo sin mi. ¿Cuál es el sentido de estar aquí? nosotros los que quedamos en la tierra. Aún debe haber algo que queda por hacer, que nos retiene y nos obliga a vivir, a despertar otra vez y a movernos hacia adelante, en el peor de los casos por inercia, porque el resto de gente nos arrastra o incluso a retroceder por fuerza propia o ajena. El punto es que al estar vivos cada día nos seguimos moviendo en alguna dirección.

Ayer me compré patines. Yo no aprendí a patinar de niña, tuve unos patines en línea que me regaló mi primo Augusto, que en paz descanse, habían sido de él pero me quedaban muy grandes. Mamá nunca quiso que patinara porque no quería que me rompa algún hueso así que no sé patinar. Pero es algo que tenía pendiente y finalmente me los compré. Todavía no estoy segura si fue buena o mala idea.

Todos los días suceden cosas. Hay que enfrentar problemas de diversos tamaños, algunos pueden ser tan inesperados y sorprendentes que cuestionan todo tu camino, tus decisiones previas. Pero a pesar de todo tenemos mucha suerte. Cada día, cada bocado, los abrazos, las personas que felizmente también están aquí a tu lado y las que estuvieron y dejaron recuerdos, son un regalo aún estando lejos y con todo eso que hemos recibido, con todas esas cosas que no sabemos que están allí, también tenemos que hacer algo.

Aunque a veces hubiera querido rendirme, porque me he sentido tan triste que quizá hubiera sido mejor quedarme así tirada para siempre hasta morir, mi suerte era seguir viva y estar tan saludable que la depresión no me duraba lo suficiente para quedarme tirada otro minuto.

Pero ayer me sentí tan frustrada, fuera de lugar y confundida. Lo que debía ser divertido tal vez me llevaría al psicólogo. Tal vez me tomo la vida muy en serio, pero me molestó tanto tener que aprender a patinar recién. Y cómo es que he terminado la universidad o enfrentado situaciones complicadas y he salido bien librada, pero estando en patines me sentía tan vulnerable y poco capaz. Tenía tanto miedo que luego de dar una vuelta a la manzana sin alejar mis manos de las paredes, me senté y me rendí.

Y aunque no me caí, tan poca confianza en mi misma me llevó a casa de vuelta. Mejor intentarlo otro día o buscar algún instructor, mientras tanto guardar los patines.

Aún no sé qué va a pasar, si aprenderé a patinar, si perderé el miedo, si finalmente pasará lo que tanto temo, caeré al suelo de la peor manera o de alguna divertida. Ya me he caído simbólicamente hablando, tal vez es que si me caigo de verdad le perderé el miedo a caer o decidiré no patinar nunca más. Solo lo sabré poniéndome los patines otra vez. O decidiendo no volverlos a usar, pero no creo que eso pase.

Así que la vida parece que es así. Cada cierto tiempo te regala otra cosa que aprender, que llega a ti a través de tus propias decisiones, sumadas a la realidad y el resto del mundo que convive contigo y afecta tu destino. Y aunque sientes miedo y no sabes qué es lo que viene, si te vas a caer o no, igual vuelve a amanecer, igual tendrás que subirte a los patines de nuevo, igual tendrás que enfrentar lo que sea que venga. Tal vez aprendas a patinar en un día o tal vez te demores varios años, tal vez nunca aprendas, en realidad no importa.

Parece que importa el cada día, el momento en que vivimos y lo que hacemos para conseguir lo que queremos. Si llegamos o no, es algo que tal vez no conozcamos. A algunos que tenían planes igual que nosotros, que tampoco lo tenían todo bajo control pero estaban intentando, se les acabó el tiempo aquí.

Creo entonces que es mejor haber empezado y haber dado aunque sea esa vuelta a la manzana. Y haber seguido despertando e intentando nuevos días, nuevas cosas. Abrazando y besando a las personas incorrectas. Habiendo lastimado y pedido perdón, habiendo trabajado mucho y habiendo sido floja también.

Quiero que el resto de mi vida, si la tuviera, recuerde tomarme un momento para respirar y disfrutar del color del cielo, del sabor de la sopita de pollo con verduras o del calor de la frazada y el resto del tiempo, seguir moviéndome, con o sin patines, sin importar mucho hacia donde.

Cuestión de actitud

IMG_2246Hay días en que el cansancio o malas experiencias derrotan al buen ánimo. Los seres humanos, a medida que vamos ganando responsabilidades y pasa el tiempo, nos cargamos también la cabeza con preocupaciones y miedos sobre el futuro, en especial sobre aquello de lo que tenemos poco o ningún control.

Razón tiene Cesar Millan al decir que los perros viven el presente. Esta noche volví a sorprenderme con mi Hachi. Ella estaba descansando junto a mi cama, cuando decidí bajar para terminar mis pendientes. Apenas notó que me ponía de pie ella también se levantó y me vio con los ojos y la actitud de siempre, emocionada y preguntando con su cuerpo ¿qué nueva aventura nos espera? ¿a dónde vamos ahora? Y yo, con miedo de decepcionarla, sabía que solo iría hacia la computadora y me sentaría de nuevo. No íbamos al parque, ni a jugar con su pelota, ni a compartir algún bocadillo.

Y así caminamos juntas el pasadizo y ella tratando de adivinar qué sucedería. Casi nunca está cansada, siempre está a la espera de algo más, su día nunca termina y si le ofreces la oportunidad, allí estará, lista para lo que no tiene idea. Hachi confía en mi, ella no siente miedo ni a la aspiradora si es que está conmigo. Y eso me hace feliz, porque aunque hay bastante gente que me cree y confìa en mi, nadie lo hace como ella, moviendo la cola y sin verguenza de expresar que se muere de ganas de que hagamos algo juntas y ya, porque no quiere esperar un segundo y si me demoro se quejará.
Yo no me recuerdo así, siguiendo a nadie de esa forma, o tal vez lo hice alguna vez sin notarlo.

Creo que la actitud más propicia para disfrutar la vida es la de Hachi, venga lo que venga, ponerse de pie de un salto y no perder ni un segundo, emocionarse por la oportunidad, por el nuevo día, porque llegaron mis papis, porque comeré un camote o unos trocitos de pollo a la brasa, porque hace fresco en la ventana del auto, etc. Incluso cuando no nos tocaba salir de paseo sino sentarnos a trabajar en la computadora. Bueno, a ella le tocaba acompañarme, así que se quedó a mis pies, tranquila, aceptó lo que tocaba y ahora descansa plácidamente. No creo que esté durmiendo con la preocupación de que no ha salido a pasear hace 3 noches, que han pasado 2 celos y aún no ha tenido crías, que se le está cayendo el pelo o qué va a comer mañana.

hachicel

La vida sí puede ser más simple. Solo hay que hacer lo que hay que hacer y no olvidarnos de disfrutar el momento, descubrirlo, vivirlo, sorprenderse, expresar satisfacción, enojo o pena. Solo si dejamos salir las cosas, si dejamos que todo pase, podremos dormir tranquilos y estar en paz, mas si dejamos pendientes, como decir o hacer algo, lo arrastraremos a nuestras pesadillas, se transformará en miedos, etc. Mañana será otro día y como todos los anteriores, lo que nos asusta y preocupa en algunas horas habrá terminado, probablemente en éxito o al menos en aprendizaje.

Después de mucho tiempo

santa isabel de hungria fachadaHoy encontré a un personaje de mi pasado. Alguien importante y que había olvidado. Volver a ver esta tarde a esa persona me conmovió, su presencia me obligó a un posterior cuestionamiento en el taxi, de esos que me gustan, que desenmarañan mis sentimientos y con suerte en ciertas ocasiones terminan convirtiéndose en un nuevo post, como este. Yo pensaba que mi pasado estaba en deuda conmigo y contra eso, sigo pensando que soy quien soy por todo aquello que pasó por mi vida en estos 26 (uf, tan rápido?) años. Y no es que me parezca poco, pero soy inconforme, ¿qué hacemos conmigo?
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Hachi is in da haus

Tener una mascota es una de esas experiencias que me gustaría darle a mis aún improbables hijos. Creo que el amor y respeto por los animales es importante para la formación de una persona, es un eslabón dentro de la cadena de “tipos de amor” y puede desarrollar la sensibilidad de las personas. Además de eso, creo que vivir con una mascota te ayuda a entender tu lado animal, en el que los códigos de comunicación son más básicos y las cosas son o no son. Sin tanta complicación. ¿Alucinan un perro racista o de centro izquierda? ¡No way!

Frontal

Hachi de 2 meses y medio, haciendo la finta de que es tranquila

Por primera vez en la vida tengo una mascota, que es más que eso en realidad. Y es una de las cosas más lindas que me ha pasado. Este no pretende ser un post algodón de azúcar, pero sí un post sincero.  Hachi tiene 6 meses y se ha apoderado del corazón de todos en casa, como suele suceder con los perritos que se integran a una familia.


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Diana María

Por Raúl Rios Fernández

El nacimiento de un niño es un feliz acontecimiento familiar que merece ser apreciado desde diferentes perspectivas. Está la visión de la madre, que lo alberga en su seno durante nueve meses y una vez que nace siente que ese pedacito de vida ya no le pertenece, de ahí que viene la depresión pos parto.
Está la visión del padre, que, entre otras cosas, espera su advenimiento con ansias para celebrar con sus amigos. Está la visión de los abuelos, que sin haber llegado al mundo ya le pusieron nombre, le escogieron colegio y hasta en que universidad estudiará medicina como el abuelo. Y hasta la visión de los amigos, que esperan el nacimiento con desesperación para, entre otras cosas, celebrar con el feliz padre quien les invitará tragos gratis y repartirá habanos a todo aquel que lo felicite por el nacimiento de la criatura.

Tallarin-saltado

Diana María nació un caluroso 25 de enero, en épocas que resultaba difícil aun precisar el sexo de una criatura y mucho menos programar la fecha de su nacimiento. Todos en la familia esperábamos su nacimiento, pero de lo que no nos percatábamos era que podría ser la primera nieta en la familia. Luego de seis nietos consecutivos, la llegada de una mujercita se hacía esperar demasiado, pero al parecer nadie lo notaba.

Yo estaba en casa con mi mamá, quien no disimulaba su expectativa. Mi hermana Ana María estaba internada en el hospital desde la víspera, Alfredo la acompañaba todo el tiempo, y en casa vivíamos pendientes de la llamada telefónica que anunciara el nacimento. Mi mamá estaba tan inquieta que no quería siquiera cocinar, cosa rara porque es la pasión de su vida, pero ese día la cocina, habitual reino de mamá, permanecía en silencio, sin el consabido trajinar de ollas y sartenes.

Pero algo había que comer ese día, así que me animé a cocinar unos ricos tallarines saltados con pollo. Mi madre me iba indicando cómo, empecé picando mis cebollas en juliana, pelando y picando mis tomates en concasé, haciendo mi aderezo con ajos, sal, pimienta y comino, mientras que en otra olla se cocía la pasta a todo vapor. La mañana avanzaba, el calor se acentuaba y llegado el mediodía sonó el telefóno, era Alfredo con la noticia, nació, pero la pregunta era: varón o niña, era una niña, se lo dije a mamá y no había terminado de contarle y ella estaba saliendo por la puerta, volando hacia el hospital, solo alcanzó a decirme: avísale a la abuelita Isabel.

Yo terminé mis tallarines saltados con pollo, los serví en una fuente, los cubrí con un secador y me fui a dar la buena noticia a la abuelita Isabel. Cuando me aparecí en la puerta de su casa me dijo: Qué fue, cuando le dije mujer, casi pierde el conocimiento, pero igual agarró su cartera y salio rumbo al hospital.

Cuando regresé a casa dispuesto a servirme un suculento plato de tallarines, llegó mi papá y le di la noticia. Sin pensarlo dos veces me dijo: Vamos para el hospital. Así que nos fuimos y la fuente quedó intacta. Cuando regresamos por la noche cansados pero contentos con el acontecimiento, fui a la cocina para calentar los tallarines, pero encontré la fuente vacía. Ni siquiera los probé, pero valió la pena porque ese día, que era el mismo día del cumpleaños de mi tío Víctor, había nacido la primera nieta de mis padres, mi primera sobrina, era un acontecimiento familiar importante para nosotros, había nacido Diana María.

Lima, febrero 2011

Interbank no sabe enmendar su propio error

Ayer recibí una llamada del banco, que me informaba que no había pagado la cuota del mes. Me extrañó, pues sí lo había hecho y busqué mi voucher de pago para indicarle a la señorita los datos de la operación. Había pagado a través del cajero muchos días antes de la fecha final de pago, pero no se había registrado el mismo. Qué raro.

otro-banco

Resulta que hace unas semanas me llegó una carta informando que pronto me enviarían una Visa Oro, pero la tarjeta aún no ha llegado a mis manos. Sin embargo, cuando realicé el pago por cajero, en vez de pagar mi Visa Clásica, el dinero se fue a la Visa Oro, que no he recibido jamás ni firmado contrato alguno y obviamente tampoco tengo deuda en ella.

Por teléfono, la misma señorita que me informó de la deuda, me indicó que me acerque a alguna agencia para resolver el problema y eso hice. Fui a la tienda en San Miguel (Av Dinthilac esq con La Marina, no vayan!). Se demoraron en atenderme como 40 minutos y el problema no fue resuelto. Me crearon un reclamo que será respondido hasta el 5 de diciembre (hoy es 11 de noviembre) y mientras tanto, me han sugerido que VUELVA A PAGAR para que no continúe la morosidad.

Además, serán cargados 25 soles de mora, y debo hacer otro trámite para que me exoneren del pago.

Me fui muy indignada pues no entiendo por qué es tan complicado, siendo yo la titular de las tarjetas y portando mi DNI, que se transfiera la plata de una cuenta a la otra, en vez de generar todo este malestar.

Yo era fan de Interbank, pero últimamente su servicio deja mucho que desear. En especial por lo complicado que puede ser pagar vía web. Recuerdo que necesité varias llamadas telefónicas, al menos un par de visitas a la ventanilla y recibir varios correos para al fin tener mi clave de Internet de Interbank que al poco tiempo venció. Al cambiarla tuve que regresar al cajero para volver a afiliarme a la banca celular porque al cambiar la contraseña uno se desafilia automáticamente ¿? Realmente es un desastre.

He quedado muy fastidiada por todo esto, espero poder librarme pronto de Interbank.